Es frecuente asociar los típicos rasguños o caídas leves con niños inquietos y que muestran gran interés, a veces por utensilios poco aconsejables a sus edades.
La gran mayoría de las veces la gravedad de las heridas no suele ser mucha, pero de cuando en vez aparece alguna que no solo alerta y provoca la agitación del niño, sino que también aflora el nerviosismo de los padres, que buscan soluciones a toda prisa.
A continuación se muestra las heridas, tanto graves como leves, más frecuentes en niños; así como también se acompañan de protocolos de actuación aplicables a cada una de ellas.